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La píldora no es lo único: cómo evitar el embarazo sin hormonas

El método anticonceptivo ideal es completamente confiable, sencillo, no produce efectos secundarios y no molesta a la hora de tener sexo. Lamentablemente, ese método no existe. Todos los métodos que tienen como fin evitar un embarazo no deseado tienen sus ventajas y desventajas. La decisión acerca de cuál es el mejor para cada mujer es muy individual.

La píldora anticonceptiva tiene gran aceptación, sobre todo en mujeres entre 18 y 29 años. Es considerada un método efectivo, regula el ciclo y reduce los sangrados mensuales. Sin embargo, no es para todas las mujeres. No se recomienda a aquellas que tengan dificultades para recordar la toma diaria y tampoco a quienes puedan poner en riesgo su salud con la píldora, como las mujeres con tendencia a la trombosis.

Las mujeres a las que no les cae bien determinada pastilla -a veces tienen efectos secundarios como dolor de cabeza, sangrados en mitad del ciclo, aumento de peso, pérdida de deseo sexual y alergias- pueden intentar con otro preparado hormonal, ya que no existe «la» pastilla. En el mercado hay alternativas bien distintas. Una píldora puede no ser la adecuada para una mujer, mientras otra puede ser la solución ideal.

Para las mujeres que no quieren un método anticonceptivo que implique el consumo de hormonas hay varias alternativas, como los llamados «métodos de barrera«, es decir, condones, diafragmas y espirales.

La alternativa número uno es el preservativo, que además tiene la ventaja de ser el único método anticonceptivo que también protege de enfermedades de transmisión sexual, como el VIH. Si se los emplea correctamente y se usa el tamaño adecuado, son un método seguro.

El condón es el único método anticonceptivo que, además de evitar el embarazo, protege de las enfermedades de transmisión sexual, como el VIH.
El condón es el único método anticonceptivo que, además de evitar el embarazo, protege de las enfermedades de transmisión sexual, como el VIH.

Los métodos de barrera como el diafragma o el capuchón cervical, que se introducen en la vagina antes de las relaciones sexuales y deben quitarse recién unas horas después, son una opción interesante para algunas mujeres. Sin embargo, quienes opten por este método deben ir al ginecólogo para que el dispositivo se adapte a su anatomía.

En general, diafragmas y capuchones se usan con cremas espermicidas. Si están bien colocados, son un método bastante confiable. Sin embargo, su efectividad depende bastante de la pericia de las mujeres, y para algunas se vuelve un método demasiado complicado.

En el caso del espiral se trata de de un bastoncito que se coloca en el útero y que puede permanecer allí hasta cinco años. Nuevos estudios indican que el espiral es aún más confiable que la pastilla. La ventaja es que uno no puede olvidarse del espiral, como en el caso de la pastilla, pero el problema es que éste se puede mover de lugar. El espiral también tiene efectos secundarios: la regla suele ser más fuerte y puede generar reacciones alérgicas. Por su tamaño, también se lo suele recomendar en primer lugar a las mujeres que ya parieron.

Las parejas que quieren prescindir por completo de los métodos hormonales o artificiales pueden apelar al método sintotérmico, que consiste en que la mujer mide su temperatura corporal a diario y observa al mismo tiempo alteraciones en su flujo de modo de saber qué días es fértil. En los días de fertilidad, la pareja debe usar condón. Sin embargo, para descansar en este método hay que ser muy meticuloso y consecuente.

Dpa/Mujer21

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