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Dime que antojo tienes y te diré tu carencia

No existe una ciencia exacta que nos verifique por qué, unas veces nos apetece comer unos alimentos y otras veces no. Pero algunos antojos si responden a carencias nutritivas o problemas enmascarados de salud. Aunque no nos sirvan para diagnosticar, presta atención a tus caprichos culinarios porque pueden revelar más información de lo que piensas.

Ahora te mostraremos algunos deseos gastronómicos muy comunes entre las mujeres:

¿Necesitas chocolate? No estás en el mejor de tus días.

Cuando estamos con la regla o nos va a venir, sentimos la necesidad de endulzar nuestro día, lo mismo ocurre cuando tienes un día horrible. Al ingerirlo provocamos una reacción química que nuestro cerebro percibe como una inyección de energía y buen humor. Si estás siguiendo una dieta estricta en la que has eliminados los azúcares, es una forma de llamar nuestra atención y comunicarnos que nos estamos excediendo con nuestra dieta y necesitamos premiarnos. Una onza de vez en cuando no es perjudicial así que date el gusto y satisface esporádicamente este antojo.

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¿Tu cuerpo te pide pasta o arroz? Necesitas endulzarte.

Una vez que el alimento rico en almidón pasa a la parte posterior de la lengua, el cuerpo lo trata igual que si fuera un dulce”, nos comenta el doctor Colella, autor de The Appetite Solution. Simplemente nos abalanzamos sobre los carbohidratos porque pensamos que es mejor que una bolsa repleta de chucherías.

¿Reclamas caramelos o dulces? Te pasaste comiendo carbohidratos.

Piensa que comiste en tu última comida, seguramente sea arroz, pasta o pan. Este tipo de alimentos te dan una dosis extra de energía instantánea que igual que sube, baja. Reclamando a nuestro organismo que mantenga esos niveles. Y la manera más sencilla y apetecible son los dulces. Pero es dulce para hoy y hambre para mañana. Nuestro cuerpo se sentirá engañado por unos instantes pero tras la euforia transitoria volverá a reclamarlo. No entres en este bucle. También es posible que te vaya a bajar la regla o estés en pasando por una época de estrés.

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¿Matarías por una bolsa de patatas fritas? Seguramente no hayas descansado bien.

Cuando no pasamos buena noche o no dormimos las horas que deberíamos, nos levantamos sin energía y apáticas. Y nos engañamos pensando que esa sensación es por hambre y no cansancio. Los fritos traicionan nuestro subconsciente activando nuestro cerebro, pero siempre por breves espacios de tiempo. Es preferible cocinar algo con comida sana y descansar un rato. El efecto será más beneficioso y duradero.

Si tu perdición es el queso, es posible que te falte calcio, vitamina D o incluso, azúcar.

El queso es rico en vitamina D, grasa y calcio. La vitamina D nos la proporciona el sol de forma natural, por eso en épocas de frio y nubes nuestro cuerpo no está recibiendo toda la vitamina que necesita y es su forma de reclamarlo. También contiene azúcar (naturales en la leche). Nuestro cuerpo es más listo que nosotras.

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¿Te sientes como un león en la Sabana y te comerías a una gacela a mordiscos? Tu organismo está pidiendo a gritos proteínas.

Tal vez estés haciendo mucho ejercicio o la mayoría de tu ingesta sea de origen vegetal.  Tal vez es posible que camufle un déficit de vitamina B o de hierro. Si tienes reglas abundantes comprueba con tu médico que no sea anemia.

Lo más importante es llevar una dieta sana y equilibrada, si habituamos a nuestro cuerpo a comer bien, no nos reclamará alimentos que no necesitamos.

Mujer21

 

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