Cuidado al nadar al aire libre, mejor hacerlo en paralelo a la orilla

En los días de temperaturas altas darse un chapuzón es una tentación irresistible. Sin embargo, muchas personas subestiman la fuerza de las corrientes y sobrestiman la propia cuando se bañan en lagos o en el mar. Aquí, algunas recomendaciones:

La diferencia de temperatura entre el agua y el aire representa una carga importante. Los nadadores deben refrescarse de a poco y no lanzarse al agua de golpe. El riesgo es especialmente grande cuando se sufre de problemas circulatorios o del corazón.

A la hora de nadar, no hay que sobrestimar la propia fuerza: cuando uno se interna en el mar o en un lago suele perder perspectiva acerca de la distancia recorrida y se olvida de que luego debe nadar de regreso a la orilla. Por eso, siempre es mejor nadar de forma paralela a la costa.

Además, hay que aprender a escuchar al cuerpo antes de internarse en el agua: si se siente mareado o no está en forma, mejor no adentrarse mucho en el agua y refrescarse en la orilla.

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