Deporte en la infancia, ¡promuévelo!

Desde temprana edad debemos inculcar a nuestros hijos la actividad física y el deporte. Al menos una hora de ejercicio, dicen los expertos, que es necesario para una formación integral de los escolares.

La mitad de estos dedica gran parte del recreo a realizar actividades físico-deportivas mediante deportes o juegos. En la educación primaria los colegiales se muestran más activos en el patio (niños 82%; niñas 76%), pero al entrar en la educación secundaria esta actividad disminuye sustituyéndose por entretenimientos pasivos como estar sentados mientras hablan de sus cosas o escuchan música tranquilamente. A la edad de 16-18 años la actividad en el tiempo libre,  en el caso de las chicas es casi inapreciable (3%) y en los chicos un 15%. Ante esta situación, desde algunas administraciones y escuelas se han impulsado proyectos para dinamizar el deporte en la hora del recreo. Facilitando equipos deportivos (balones), acceso a pistas y actividades al aire libre.

Fuera del entorno académico, los menores realizan actividades espontaneas, donde destaca salir en bicicleta, patinar, jugar a deportes de equipo o correr.

Las nuevas tecnologías no hacen más que llevarnos al sedentarismo, por ello hay que transmitirles que el deporte es la mejor opción durante su tiempo libre. Hay que tener claro que los niños tienen mucha energía y es mejor que la focalicen en algo positivo para ellos. Desde el minuto uno, descansan mejor por la noche y en consecuencia rinden más al día siguiente. Las actitudes como correr, saltar o jugar en continuo movimiento favorecen la utilización de la energía cerebral y mejoran la función cognitiva en los menores. Casi el 30 % de la población infantil padece obesidad o sobrepeso, que se debe al desfase entre ingesta de alimentos y actividades energéticas. La obesidad no es el único contra y desde el Ministerio de Sanidad lanzan el mensaje “la actividad física mejora las funciones cardiovasculares y contribuye a una adecuada maduración del sistema músculo- esquelético y sus habilidades psicomotoras”. Por eso los pediatras recomiendan que los niños tengan un máximo de dos horas diarias de actividades sedentarias (televisión, videojuegos, internet) compaginado con un mínimo de una hora de actividad física.

La actividad física se relaciona con un mejor estado de ánimo de los niños. Los pequeños que practican algún tipo de gimnasia son más sociables y padecen menos trastornos mentales como la ansiedad o la depresión. El deporte mejora la confianza en sí mismos y su autoestima, favoreciendo las relaciones personales y la integración en su entorno. Niños deportistas, niños felices.