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Cuando la mejor amiga tiene un novio

Hasta ahora siempre hacían todo de a dos. Ya se tratara de ir a una fiesta, de estudiar para un examen o esperar el autobús, una hacía siempre todo con la mejor amiga. Pero de pronto la situación cambió: apareció alguien más. La mejor amiga tiene novio y una se siente excluida y de más cuando ella está con su nueva pareja.

En un primer momento la situación puede ser tensa, porque una se siente como «la tercera pata» de la silla, tiene la sensación de que ha perdido importancia para la otras y que a la mejor amiga las actividades que solían hacer juntas ya no le interesan.

En esos casos el problema no es sólo que se echa de menos su compañía, sino que también se echa de menos lo que esa compañía representaba.

Estar con una persona que uno conoce tan bien o desde hace tanto tiempo da seguridad, hace que una sienta más coraje para hacer determinadas cosas y que comparta un reconocimiento mutuo de la inteligencia o del humor del otro. Al faltar esa otra persona, una puede sentirse de pronto menos segura o incluso incompleta.

Desde ya, no existe una receta general para solucionar este problema, pero no por eso hay que desesperar. Es importante reconocer que una tal vez está molesta o triste, a pesar de alegrarse por ver a su amiga feliz, y hay que dejar salir esa amargura.

También es bueno ser consciente de que muchas veces este cambio de la situación pone a prueba la amistad. ¿Cómo actuar?

En primer lugar hay que mantener la calma, alegrarse por la otra y tener en claro que eso no significa que una haya perdido a su mejor amiga. En la transición se pueden buscar actividades de distracción, como hacer deportes, dedicarse más a los hobbies o encontrarse con otros amigos a los que no se ha visto desde hace tiempo.

De ese modo además se evitará hacerle reproches impulsivos a la mejor amiga. Quien atraviese alguna etapa de furia o enojos debería confesarle todo a otra persona, ya sean otros amigos, los padres o primos, para evitar que la primera reacción recaiga en la mejor amiga y dañe tal vez el vínculo a largo plazo.

Además, siempre es bueno tener presente que el novio o novia no son una competencia directa. A veces las amistades duran más que las parejas jóvenes y, además, los celos no deben verse necesariamente como algo negativo, ya que demuestran cuánto a uno le importa el otro.

Cuando la mejor amiga proponga encuentros de a tres, es importante sentirse cómoda. A veces esos encuentros se dan espontáneamente, porque el nuevo novio va a la misma escuela, trabajo, etc, pero lo primordial es no forzar la situación. Es bueno escuchar qué le pasa a uno mismo y no obligarse a caminar con la pareja sonriendo si no es lo que se desea en ese momento. Una posibilidad sería sumar a una cuarta amiga o amigo a la hora de salir.

Lo central es evitar los reproches. Si se quiere hablar, lo mejor es explicar el caos que uno siente con frases como «siento que me has dejado un poco de lado como amigo» o «me alegro de que estés tan enamorada, pero hace tiempo que no vamos juntas al centro», sería un buen comienzo.

También se recomienda dar algunos ejemplos, porque para la persona que comienza una relación no siempre es fácil imaginarse lo que una siente estando «fuera» de esa relación.

Desde ya, no sería ni justo ni productivo manifestar deseos posesivos. Pero, al mismo tiempo, es natural que una también quiera sentirse cuidado. Todas las relaciones de amistad requieren de tiempo y de cuidados. Una opción sería que las dos se liberaran una noche por semana para tener un encuentro entre amigas.

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