Mujer 21

¡Al agua! Ventajas y placeres de la natación para bebés

Lucas puede gatear en el agua. Tiene 11 meses y disfruta muchísimo cada vez que avanza por un túnel acuático que han armado en la piscina para bebés. Al salir y arrojarse a los brazos de su mamá, sonríe de oreja a oreja, está feliz. Madre e hijo se han apuntado a un curso de natación para bebés. ¿Es necesario tener en cuenta algo en particular? Y lo que muchos padres se preguntan: ¿es cierto que los niños que hacen natación enferman con mayor frecuencia?

Los motivos que llevan a los padres a elegir un curso de natación para los más pequeños son diversos. Juana, mamá de Lucas, lo vio disfrutar tanto al bebé al darse su primer baño en la clínica que quiso fomentar esa afición. Además, está convencida de que la natación le da más fuerza al pequeño, le hace ejercitar mucho la coordinación con juegos y le genera un mayor contacto con otros niños de su edad.

Lo fundamental es que todos se diviertan. Es cierto que el agua estimula mucho el sistema motriz de los niños y que además ejercitan cualidades sociales, pero lo mejor en este tipo de actividades es que lo hacen jugando.

Por supuesto, ningún padre debería esperar que los niños aprendan a nadar. Los cursos no tienen ese objetivo, ya que por lo general los niños no cuentan con las capacidades físicas necesarias para aprender a nadar hasta los cuatro o cinco años.

Para iniciar a los bebés temprano en el agua, los cursos que se ofrecen son para padres e hijos. Existen propuestas para niños desde los tres meses, pero allí lo fundamental es esperar a que tenga sus primeras vacunas aplicadas y no comenzar hasta el quinto mes. La mejor preparación para ese momento se puede hacer en casa, fomentando el contacto con el agua al bañar a los bebés.

Una vez iniciado el curso, lo mejor será tener un bolso bien organizado. Necesitará pañales para agua, toallas, champú para bebé, bata y pañales de recambio. Por lo general, los organizadores tienen juguetes especiales. Se recomienda además que los bebés, antes de lanzarse al agua, no tengan hambre y hayan hecho un descanso. Y entonces sí, una vez preparados: ¡Al agua!, junto con el entrenador y su padre o madre, desde ya. Una vez que se adaptan a la situación, el entrenador les indicará tareas.

Al_agua_Ventajas_y_p_46065722

Lo ideal es que el agua tenga una temperatura de 30 o 33 grados y que los padres estén atentos a las manitos y los labios del bebé para reaccionar si ven que el pequeño siente frío.

En cuanto a las enfermedades, los especialistas aseguran que, si bien es cierto que siempre que se reúnan muchas personas circularán virus y bacterias, la piscina no es necesariamente un espacio más arriesgado que otros. Sí se recomienda controlar que todos los participantes tengan las vacunas usuales, en particular las que actúan contra el rotavirus, que son una de las causas más frecuentes de la gastroenteritis.

El grupo no debería tener más de ocho niños para no sobre exigir a los pequeños con tantas novedades y la piscina no debería ser demasiado grande.

Desde el punto de vista médico, la natación para bebés no es algo ni recomendado ni desaconsejado. La decisión está cien por cien en manos de los padres.

En cambio, el buceo para bebés es algo más controvertido. Hay quienes lo respaldan para darles herramientas a los niños en caso de que cayeran al agua, pero también hay quienes consideran que las ventajas son más bien dudosas.

La natación y el contacto con el agua tienen, no obstante, un claro beneficio: “Uno después tiene mucho tiempo para uno mismo, porque los niños quedan extenuados y duermen muy bien. ¡Y mucho!“, dice Juana.