Más económicas que la piscina, las duchas de jardín

Cuando hace calor, más de uno envidia al vecino que cuenta con piscina. Sin embargo, las piscinas tienen también sus desventajas: ocupan mucho lugar y cuesta bastante dinero mantenerlas. Por eso, cada vez más personas optan por colocar una simple ducha en su jardín. Se necesita contar apenas con dos metros cuadrados, consume mucha menos agua y es, además, mucho más económica de instalar. Los meses de invierno son la oportunidad perfecta para dejarla lista para el verano.

Muchos dueños de saunas y piscinas cuentan con duchas en sus jardines para poder lavarse después de transpirar o nadar. Sin embargo, la mayoría no tiene espacio para poner una piscina en su jardín, pero no quiere renunciar a refrescarse al aire libre en el verano.

Hay tres tipos de duchas. Las más simples son las frías, que en definitiva no son más que una ampliación de la manguera del jardín, a la que se unen una ducha y un pie. Quien sólo quiera refrescarse rápidamente estará bien con un modelo así. Una base sirve para proteger los pies del barro que pueda generarse cuando cae el agua y cuida a la vez el césped.

Aún mejores son las duchas de jardín con agua fría y caliente. A éstas hay que unirlas a algún caño de un cuarto de baño. La temperatura del agua se regula a través de un termostato.

La tercera opción son las duchas solares. Suelen contar con un tanque de agua barnizado de negro que almacena entre 20 y 40 litros de agua. Colocado en un lugar soleado y unido a la manguera del jardín, el agua alcanza allí una temperatura de hasta 60 grados. Además, son amables con el medio ambiente.

Qué modelo elegir es, sobre todo, una cuestión de gustos. La nueva tendencia no es contar sólo con un alivio en verano, sino colocar en el jardín algo que se vea bien. Por eso, hay duchas de todos los estilos: minimalistas, sofisticadas, con aires mediterráneos o rústicos.

La tendencia de sentirse en casa como en un oasis propio se expandió hace rato más allá de las cuatro paredes del hogar y se traslada ahora a los jardines. Por eso, algunas personas privilegian la combinación de materiales, como por ejemplo, acero inoxidable y madera, lo que irradia calidez. Otros prefieren unas notas de color. Además, se puede elegir entre distintas campanas de ducha: redondas, cuadradas o en forma de cascada. Éstas, sin embargo, requieren de una presión de agua alta.

Los modelos también se pueden montar a una de las paredes de la casa. En ese caso, la ducha se conecta a los caños del hogar. Si la pared está recubierta con piedras, incluso se crea el efecto visual de una cascada en medio de la montaña. También se pueden colocar las salidas de agua en dos paredes, de modo de que el agua salga desde los costados y no desde arriba. Incluso hay modelos que lanzan desde la base agua en forma de espiral hacia arriba. Según la presión del agua, el chorro llega a subir entre dos y cuatro metros.

Jana Illhardt (dpa)