¡Cuenta regresiva para trapos y cepillos!

Hacer limpieza en la casa es parte de la rutina semanal, pero los elementos que uno utiliza para limpiar no suelen ser lavados muy a menudo. Los utilizamos pero no los lavamos ni los recambiamos con la frecuencia que deberíamos.

De ese modo no nos estamos haciendo ningún favor, ya que en el cepillo de dientes pueden quedar restos de comida invisibles; en la crema de cara se juntan bacterias y en la esponja de la cocina puede haber gérmenes. La imagen es poco agradable, pero ¡sobre todo insalubre! ¿Cuánto tiempo de vida habría que darles a estos elementos domésticos?

Trapos de limpieza: si las esponjas y los trapos son utilizados durante demasiado tiempo, se convierten en un caldo de cultivo para todo tipo de gérmenes, por eso se recomienda lavarlos a 60 grados cada dos días. En el caso de los trapos, muchas veces lo ideal es lavarlos después de cada vez que se utilizan.

Lipmpiar cepillo

Cepillo de dientes: Se recomienda cambiar de cepillo dental cada tres meses. Además, quien haya superado un resfriado hará bien en deshacerse cuanto antes del cepillo de dientes y agenciarse uno nuevo. En caso contrario, corre el riesgo de volver a contagiarse.

Toallas: Deberían ser lavadas y cambiadas al menos cada una o dos semanas. Al meterlas a la lavadora, hará bien en optar por un programa de 60 grados.

Camas: No sólo deben cambiarse con regularidad las fundas y sábanas. También es bueno lavar las mantas y almohadas. Sobre todo cuando ronda algún tipo de alergia, lo ideal es llevar las mantas cada seis meses o al menos una vez por año a alguna casa especializada en su lavado. En cambio, no se recomienda lavar el colchón, ya que pueden absorber demasiada agua y echarse a perder.

Productos de limpieza: ¿Cuánto duran? ¿Su efectividad tiene algún tipo de límite? Si bien muchos de los productos indican una fecha de vencimiento, los especialistas no la toman muy al pie de la letra, ya que la mayoría de los productos sigue teniendo efecto durante años. Si alguno de los productos lleva mucho tiempo dando vueltas, lo principal es observar si su contenido ha registrado cambios.

 

Si las herramientas que uno suele utilizar para la limpieza no son lavadas, se convierten en caldo de cultivo de gérmenes.
Si las herramientas que uno suele utilizar para la limpieza no son lavadas, se convierten en caldo de cultivo de gérmenes.

Por ejemplo, un cambio importante es cuando el líquido ya no es homogéneo, es decir, cuando la parte grasa o de aceites se ha separado de la parte de agua o cuando tiene un olor desagradable.

Cremas: Todas las cremas suelen indicar en sus envases cuál es la fecha de vencimiento. Algunas indican cuánto tiempo pueden ser utilizadas una vez abiertas. El inconveniente es que muchas personas se olvidan de cuándo abrieron una crema, más si están utilizando varios potes al mismo tiempo. Para evitar la confusión, se recomienda tomar un bolígrafo y cuando se abra un envase, escribir la fecha en la parte inferior.

En algunos casos incluso se recomienda no colocarse la crema sumergiendo la punta de los dedos en el envase, porque pueden estacionarse gérmenes en la mezcla. Como alternativa se recomienda utilizar una pequeña espátula.

Julia Ostendorf (dpa)