Pamela, como lucirla sin desentonar

Estamos en época de celebraciones y es que sale un rayito de sol y empiezan a llegar invitaciones de boda. ¿Qué me pongo? Aún recuerdo aquel 22 de mayo cuando el entonces Príncipe Felipe se casaba y una larga lista de invitados se dejaban ver llegando a la Almudena, con sus vestidos de alta firma y sus complicadas pamelas. No es exclusivo de la realeza así que nosotras que estamos más cerca de lo mundano, también podemos lucir estilismos propios de la aristocracia.

Solamente debemos tener en cuenta algunas pautas a seguir:

¿Cuál es el uso correcto de la pamela?

Únicamente de día y siempre y cuando no llueva, obviamente están diseñadas para protegernos del sol. El vestido ha de ser corto por debajo de la rodilla y si la cabeza va tocada las manos han de ir cubiertas. Esto último es poco usual, sólo en grandes bodas se suele ver a las damas con guantes. En este tipo de eventos se sigue el protocolo a pies juntillas.

¿Cuándo deberíamos quitarnos la pamela?

El protocolo dicta que en ningún momento, es como la chaqueta en los hombres. Tal como llegas al acto debes aguantar hasta su fin. Por ello, es importante elegir complementos que nos resulten cómodos, han de estar bien sujetos para evitar conflictos. Aunque es cierto, que dependiendo del tipo de acontecimiento, en ceremonias más íntimas, el protocolo es menos estricto y nos permite quitarnos la pamela cuando la novia se quita el velo, esto suele suceder después del banquete y antes del baile.

Elegir algo sencillo, discreto a la par que elegante. Debemos buscar una armonía entre el vestido, los complementos y la pamela. No debemos elegir grandes alas, ya que esto nos va a dificultar el saludo, puede molestar a nuestro vecino de mesa y coartar nuestros  movimientos durante la celebración. Además hemos de tener en cuenta que la protagonista del día es la novia  y no debemos intentar hacerle sombra con nuestro sombrero.